Menú del día: cómo organizarlo y publicarlo cada día

Un menú del día funciona cuando se decide con antelación, rota con cabeza, tiene un precio calculado y llega al cliente antes de que entre por la puerta. Planifícalo por semanas, ponle precio con el escandallo de la combinación más cara y publícalo cada día a la misma hora y en los mismos sitios: la pizarra, la carta digital y donde te sigan tus clientes.
Planifica por semanas, no cada mañana
Decidir el menú a las diez de la mañana sale caro: compras con prisa, repites lo que sabes hacer sin pensar y llegas tarde a publicarlo. La alternativa es sentarse una vez por semana con quien lleva la cocina y dejar escrito el cuadrante de lunes a viernes.
Para montarlo, parte de tres cosas:
- Lo que ya tienes. Género de la carta que conviene darle salida, recortes aprovechables, producto de temporada que esa semana está bien de precio.
- Tu capacidad. Cuántos fuegos, cuánto horno y cuántas manos tienes en el servicio de mediodía. Un menú con tres platos al minuto el mismo día es una invitación al atasco.
- Tus pedidos a proveedores. Si el cuadrante está hecho el jueves, la compra del lunes se hace con lista, no a ojo.
Deja una casilla libre para el imprevisto: el pescado que no llega o la oferta del proveedor que merece la pena.
Rotación: variedad sin volver loca a la cocina
Si tienes clientes fijos de mediodía, notarán la repetición antes que nadie; y cambiarlo todo cada día agota a la cocina. La salida es un sistema con reglas sencillas:
- Un recetario base. Una lista de primeros y segundos probados, con su ficha, de la que sale cada semana. Lo nuevo entra en el recetario después de probarlo.
- Un ciclo de varias semanas. Repetir un plato no es malo; repetirlo el mismo día de cada semana, sí. Rota sobre un ciclo de varias semanas para que un mismo plato no caiga siempre el mismo día.
- Equilibrio en cada día. Combina técnicas (un guiso, algo a la plancha, algo al horno) y familias (legumbre, verdura, pescado, carne) para no cargar siempre la misma partida.
- Uno o dos fijos. Un plato que siempre está, para quien no quiere sorpresas, te da margen para arriesgar con el resto.
- Una opción sin carne. Si la tienes cada día, nadie se queda fuera de la mesa.
Apunta cada semana qué platos se agotaron y cuáles sobraron. Al cabo de un mes sabrás qué repetir y qué sacar del recetario.
Cómo ponerle precio
El menú tiene un precio único y el cliente elige, así que el cálculo no sale de la media, sino de la combinación más cara que alguien puede pedir. El método es este:
- Escandalla cada plato por ración: ingredientes, gramos y coste, mermas incluidas. Lo explicamos en escandallo y mermas en un restaurante.
- Suma lo que va siempre: pan, bebida, postre o café, según lo que incluyas.
- Calcula el coste de la combinación más cara: el primero más caro, el segundo más caro y todo lo que va incluido.
- Fija el precio para que esa combinación también deje margen. Si un plato descuadra el conjunto, sácalo del menú o ponle un suplemento y dilo claramente.
Revisa el cálculo cuando cambien los precios de tus proveedores, no una vez al año. Si te toca subir el precio del menú, en cómo subir precios sin perder clientes tienes cómo hacerlo con cabeza.
Qué incluye y cómo contarlo
Las dudas en la mesa sobre qué entra en el menú cuestan tiempo y, a veces, un mal rato al cobrar. Escríbelo siempre del mismo modo:
- Precio y qué incluye en la misma línea: pan, bebida, postre o café.
- Suplementos con su importe al lado del plato, nunca de palabra.
- Las opciones de cada sección con un nombre que se entienda: «Lentejas estofadas con verduras» dice más que «Legumbre del día».
- Los alérgenos. Los platos del menú se sirven sin envasar como los de la carta, y en esos alimentos la indicación de los alérgenos es obligatoria. Que el plato solo esté un día no lo cambia (lo contamos en alérgenos en la carta).
Publícalo cada día en el mismo sitio
Un buen menú que nadie ve a tiempo no llena el comedor. La clave es la constancia: el mismo formato, a la misma hora y en los mismos canales, para que tu cliente sepa dónde mirar.
- A primera hora. Si tu cliente decide dónde comer antes de salir de la oficina o del taller, el menú tiene que estar publicado antes.
- En la pizarra y en la carta digital. La pizarra capta al que pasa por la puerta; la carta digital, al que está sentado o al que la abre antes de venir.
- En tus canales. Si tienes clientes por WhatsApp o redes, un mensaje diario con el menú y el precio, siempre con el mismo formato.
- Actualízalo durante el servicio. Si un plato se acaba, retíralo para que nadie lo pida en vano. Te lo contamos en platos agotados: cómo avisar a la sala y a la carta.
Cómo lo resuelve isoMenú
En isoMenú el menú del día se monta por secciones y sale en la carta pública, la misma que el cliente abre en el móvil escaneando el QR, sin instalar nada. Lo puedes ver en la sección de carta digital. Así funciona:
- Nace preparado. Al crear un menú, nace con el nombre «Menú del día» y dos secciones, «Primer plato» y «Segundo plato», y puedes añadir las que necesites.
- Opciones de la carta o a mano. Cada opción puede ser un plato de tu carta o un texto escrito a mano.
- Precio, notas y horario. Le pones precio, notas (por ejemplo, qué incluye) y una franja horaria, que puede cruzar la medianoche.
- Sale cuando toca. La carta pública enseña los menús activos que están dentro de su horario, en la hora local del restaurante, y solo las secciones que tienen opciones. Puedes tener varios, como uno de mediodía y otro de noche.
- También en papel. Puedes descargar cada menú en PDF, en un folio A4 con tu logo, el nombre, el precio, las secciones y las notas.
Un detalle para organizarte: el menú no se programa por fechas. Lo que decide si sale es que esté activo y en su horario, así que el cuadrante semanal se aplica cambiando cada día las opciones del mismo menú, o apagándolo los días que no lo ofreces. Y otro, sobre los alérgenos: en la carta, cada opción del menú sale con su nombre, sin sus alérgenos, así que esa información tienes que darla por otra vía, igual que harías con la pizarra. Y si un plato del menú se acaba durante el servicio, quítalo del menú: marcarlo como agotado lo saca de los platos de la carta, pero no de los menús.
Fuentes consultadas
Comprobadas el 11 de octubre de 2026. Enlazamos la fuente original para que puedas consultar el texto vigente.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto conviene planificar el menú del día?
Por semanas. Sentarse una vez con la cocina y dejar escrito el cuadrante de lunes a viernes permite comprar con lista, repartir el trabajo entre partidas y publicar a tiempo, dejando una casilla libre para imprevistos.
¿Cómo calculo el precio del menú del día?
Escandalla cada plato por ración, suma lo que va siempre incluido (pan, bebida, postre o café) y calcula el coste de la combinación más cara que puede pedir un cliente. El precio tiene que dejar margen también en esa combinación.
¿Los platos del menú del día llevan alérgenos?
Sí. Se sirven sin envasar como los de la carta, y en esos alimentos la indicación de los alérgenos es obligatoria, aunque el plato solo esté un día.
¿Cómo evito repetir siempre los mismos platos?
Trabaja con un recetario base y un ciclo de varias semanas, combina técnicas y familias de producto cada día y deja uno o dos platos fijos para quien no quiere sorpresas. Apunta qué se agota y qué sobra para ajustar el recetario.