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Cómo elegir un TPV para tu restaurante o bar

· 7 min de lectura · isoMenú

Portada gráfica de isoMenú: tarjetas superpuestas sobre fondo negro verdoso con detalles en verde lima, con el titular del artículo

Para elegir un TPV para tu restaurante o bar, mira primero cómo trabaja tu local y después comprueba cinco cosas: que lleve salas, mesas y comandas con sus modificadores; que reparta cada comanda entre cocina y barra sin que nadie la reescriba; que controle la caja con apertura, arqueo y cierre; que te diga quién hizo qué; y que la carta, el TPV y la web salgan de la misma ficha de producto. Luego vienen el precio y la dependencia de internet. Y antes de firmar, una prueba real con tu equipo.

Primero, cómo trabaja tu local

No necesita lo mismo una cafetería de barra que un restaurante con dos salas y terraza. Antes de comparar programas, responde a esto:

  • ¿Trabajas con mesas y comandas abiertas, o cobras en barra al momento?
  • ¿Cocina y barra preparan cosas distintas de la misma comanda?
  • ¿Cuántas personas cobran a la vez y en cuántos dispositivos?
  • ¿Quieres pedidos para recoger desde tu web o solo servicio en sala?
  • ¿Quién revisa la caja y los números al final del día?

Con esas respuestas sabrás qué funciones son imprescindibles para ti y cuáles son adorno.

Los criterios que de verdad importan

1. Sala: mesas, comandas y modificadores

El TPV debe reflejar tu local: salas, mesas que se pueden unir cuando llega un grupo, comandas que se amplían y cuentas que se dividen. Los modificadores («sin cebolla», «extra de queso», «al punto») tienen que ir en la línea del plato, no en una nota suelta que cocina no ve. Y comprueba que dos terminales no puedan cobrar la misma mesa a la vez: parece obvio, pero es justo lo que descuadra una caja en hora punta.

2. Cocina y barra: reparto automático

Cuando un camarero marca dos hamburguesas y dos cañas, las hamburguesas tienen que salir en cocina y las cañas en barra sin que nadie decida nada en ese momento. Pregunta si puedes definir qué se prepara dónde, si admite varias impresoras y si hay pantalla de cocina. Lo desarrollamos en cómo organizar las comandas de cocina.

3. Caja: apertura, arqueo y cierre

Apertura con fondo, arqueo con lo que debería haber frente a lo contado y cierre con el descuadre a la vista. Es útil que exista un cierre automático de seguridad, para que un día de cansancio no deje la caja abierta hasta el día siguiente.

4. Control: quién hizo qué

No puedes estar en el local todo el día. El TPV debe registrar quién vendió, qué se eliminó de una comanda y cuándo, qué precios se rebajaron y qué devoluciones se hicieron. Y debe dejarte dar a cada empleado solo lo que necesita: cobrar no es lo mismo que ver los informes.

5. Una sola ficha de producto

Si la carta QR, el TPV, la web y los pedidos online se mantienen por separado, acabas con cuatro precios distintos del mismo plato. Busca un sistema en el que cambias el producto una vez y se actualiza en todos los canales. Si empiezas por la carta, te interesa qué debe tener una carta digital QR.

6. Números que entienda tu gestoría

Ventas por día y por hora, productos más vendidos, formas de pago y un listado de tiques y cierres de caja que se pueda exportar. Si lo que pide la gestoría sale del mismo sitio donde trabaja tu equipo, te ahorras trabajo.

Nube o local: qué pasa si se va internet

Un TPV local guarda los datos en un ordenador del restaurante: no depende de la conexión, pero sí de ese equipo, de sus copias de seguridad y de que alguien lo mantenga. Un TPV en la nube se usa desde el navegador de cualquier dispositivo y tus datos no dependen de un ordenador del local, pero necesita conexión.

La pregunta honesta a cualquier proveedor es: ¿qué pasa exactamente si se va internet? Hay sistemas que siguen anotando y sincronizan después, y otros que se paran. Pide la respuesta por escrito y, si el tuyo depende de la red, ten un plan B, como una conexión 4G de respaldo.

Precio: qué mirar además de la cuota

  • ¿Se paga por local o por dispositivo? Si añades una tablet para la terraza, ¿sube la cuota?
  • ¿Qué incluye cada plan? A veces el TPV es barato y la carta, la web o los pedidos online se cobran aparte.
  • ¿Hay permanencia? Pregunta cómo se da de baja y cómo te llevas tus datos.
  • ¿Qué hardware exige? Un sistema que funciona en el navegador te deja usar las tablets o el ordenador que ya tienes; quizá solo tengas que comprar impresoras de tiques.
  • ¿Quién lo pone en marcha? Cargar la carta, configurar mesas e impresoras y enseñar al equipo lleva tiempo. Pregunta qué parte hacen ellos.

Lista de comprobación antes de firmar

  1. He probado el TPV con mi equipo en un servicio real o simulado, no solo en una demo guiada.
  2. Las comandas llegan separadas a cocina y barra, con los modificadores visibles.
  3. La caja cierra con arqueo y veo el descuadre.
  4. Puedo ver quién eliminó o rebajó qué, y cuándo.
  5. Sé qué pasa si se corta internet y tengo un plan B.
  6. Conozco el precio total con todos los dispositivos y módulos que voy a usar.
  7. Sé cómo darme de baja y llevarme mis datos.

Qué hace el TPV de isoMenú y qué no

El TPV de isoMenú se usa en el navegador. Lleva salas y mesas, y varias mesas se pueden unir en una cuenta compartida. Las comandas admiten extras y modificadores (quitar un ingrediente, añadir uno con precio o elegir una opción) y la cuenta se puede dividir con cobros parciales. El cobro se registra como efectivo, tarjeta, QR/Bizum u otro; el TPV anota el cobro, no es un datáfono. No se puede cobrar sin caja abierta, y dos terminales no pueden cobrar la misma cuenta a la vez.

La comanda se reparte sola entre cocina y barra según la partida de cada plato, una vez que indicas a qué destino va cada partida, y hay pantalla de cocina con el estado de cada comanda. Para imprimir sin diálogos en varias impresoras de tiques se instala un pequeño programa en un PC del local; también se puede imprimir desde el navegador. La caja tiene apertura, arqueo y cierre, con un cierre automático de seguridad a la hora que fijes que nunca cierra una caja que pueda seguir en servicio.

Cada empleado entra con su PIN, y el dueño tiene un panel de control protegido con PIN de encargado: líneas eliminadas o reducidas, precios rebajados, abonos y pedidos anulados, agrupados por camarero. Los informes de tiques y de cajas se descargan en Excel o CSV, y hay estadísticas por hora, ranking de productos y tiempo medio de cocina. La carta, el TPV y la web salen de la misma ficha: cambia un producto una sola vez y se actualiza en tu TPV, tu carta QR, tu web y tus pedidos online.

Una limitación que debes conocer: hoy el TPV funciona en la nube y, sin internet, el TPV se para.

Precios: el plan Esencial (18 € al mes + IVA) es la carta digital con QR y alérgenos, sin TPV; el TPV está en el plan Pro, 32 € al mes + IVA; y el Premium, 49 € al mes + IVA, añade los pedidos desde la web.

Preguntas frecuentes

¿Necesito comprar un TPV físico o vale una tablet?

Depende del sistema. Los que funcionan en el navegador se usan desde una tablet, un móvil o el ordenador que ya tienes; puede que solo tengas que comprar la impresora de tiques y, si lo necesitas, un cajón. Algunos sistemas instalados piden su propio terminal.

¿Qué pasa con un TPV en la nube si se corta internet?

Cada sistema se comporta distinto: algunos siguen anotando y sincronizan después y otros se paran. Pregúntalo por escrito antes de contratar y ten un plan B, como una conexión 4G de respaldo. En isoMenú, hoy, sin internet el TPV se para.

¿Cuánto cuesta un TPV para un bar pequeño?

Suma dos cosas: la cuota del sistema y el hardware que te falte, sobre todo impresoras. Compara qué incluye cada plan y si añadir dispositivos sube la cuota. En isoMenú, el TPV está en el plan Pro, 32 € al mes + IVA, con 14 días de prueba sin tarjeta.

¿Puedo empezar solo con la carta digital y añadir el TPV después?

Algunos sistemas lo permiten y es una buena forma de empezar: primero ordenas la carta y los alérgenos y, cuando el equipo se ha acostumbrado, activas mesas, comandas y caja sobre los mismos productos. Pregunta si el cambio de plan obliga a volver a cargar la carta.

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